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¿Por qué cantamos en la iglesia?

Por qué el canto nos ayuda a alabar a Dios, expresar lo que llevamos en el corazón y unir nuestras voces.

3 min de lectura

En pocas palabras

Cantamos para alabar a Dios, expresar con sinceridad lo que llevamos en el corazón y unir nuestras voces como iglesia. Las canciones también nos ayudan a recordar la enseñanza bíblica y a animarnos mutuamente, sin que la calidad de nuestra voz sea lo más importante.

Cantar es una de las maneras en que expresamos lo que sentimos. Lo hacemos cuando estamos alegres, cuando atravesamos momentos difíciles o cuando queremos comunicar algo que las palabras cotidianas no alcanzan a expresar.

En la iglesia, el canto tiene un significado especial: nos permite expresar nuestra gratitud, nuestra confianza y nuestra adoración a Dios, y hacerlo juntos, con una sola voz.

El canto como expresión de alabanza

La Biblia nos invita de muchas maneras a alabar a Dios. Podemos hacerlo con nuestras palabras, nuestras acciones y nuestra manera de vivir. El canto es una de esas expresiones de alabanza.

Los Salmos contienen canciones de gratitud, alegría y esperanza, pero también de angustia y necesidad. Nos enseñan que podemos acercarnos a Dios con sinceridad, cualquiera sea nuestra situación.

La alabanza, entonces, no es simplemente una actividad que incorporamos a nuestras reuniones. Es una respuesta a quién es Dios y a lo que Él ha hecho.

Expresamos lo que hay en nuestro corazón

La música tiene una capacidad particular para acompañar y expresar nuestros sentimientos.

No todos llegamos a una reunión de la misma manera. Algunos atravesamos momentos de alegría; otros, dificultades o preocupaciones. A través de las canciones podemos expresar gratitud, confianza, esperanza y también nuestras necesidades.

Alabar a Dios no significa estar siempre alegres, sino reconocer su grandeza y recordar su fidelidad, aun en medio de las dificultades.

Muchas voces, una misma alabanza

Cada persona tiene su propia historia y sus motivos para agradecer a Dios. Pero cuando cantamos como iglesia, nuestras voces se unen para expresar una misma fe.

No importa si alguien canta mejor que otro. Lo importante no es la calidad de nuestras voces, sino la sinceridad con la que nos acercamos a Él.

Además, el canto tiene una dimensión compartida: las palabras que cantamos nos ayudan a recordar las enseñanzas de la Biblia y a animarnos unos a otros.

Cantamos para Dios y para edificarnos

En Colosenses 3:16 y Efesios 5:19 encontramos que los creyentes son animados a cantar al Señor y, al mismo tiempo, a enseñarse y alentarse mutuamente mediante salmos, himnos y cánticos espirituales.

Por eso procuramos que nuestras canciones estén fundamentadas en la Palabra de Dios. No se trata solamente de elegir melodías que nos gusten, sino también de prestar atención a lo que estamos declarando.

Cantamos para alabar a Dios, recordar lo que Él ha hecho y expresar juntos aquello que creemos y llevamos en el corazón.