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Vida de la iglesia

¿Por qué damos ofrendas en la iglesia?

Qué enseña la Biblia sobre las ofrendas, por qué damos voluntariamente y cómo se utilizan los aportes.

3 min de lectura

En pocas palabras

Damos ofrendas de manera libre y voluntaria para expresar gratitud a Dios y compartir recursos con la iglesia y con quienes atraviesan necesidades. Nadie debe aportar para participar de las reuniones, y dar no compra el favor de Dios ni garantiza recibir algo a cambio.

La ofrenda es una manera de expresar nuestra gratitud a Dios y de contribuir voluntariamente a las necesidades de la iglesia y de otras personas.

No se trata de pagar para participar de una reunión ni de cumplir con una obligación económica. Ofrendar es una decisión personal que nace del deseo de compartir lo que tenemos.

Una expresión de gratitud

La Biblia nos enseña a reconocer que todo lo que tenemos proviene de Dios. Por eso, dar puede ser una manera de agradecerle por su cuidado y su provisión.

Pero la ofrenda no se limita a entregar dinero. También podemos servir a Dios y a los demás con nuestro tiempo, nuestras capacidades y nuestros recursos.

Cuando ofrendamos, expresamos de manera concreta nuestra disposición a compartir lo que hemos recibido.

Una decisión libre y personal

En 2 Corintios 9:7, el apóstol Pablo enseña que cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no por obligación ni bajo presión, porque Dios ama al dador alegre.

La Biblia nos anima a dar con generosidad y sinceridad, de acuerdo con nuestras posibilidades y con lo que cada uno haya decidido en su corazón.

¿Para qué se utilizan las ofrendas?

Las ofrendas permiten atender diferentes necesidades relacionadas con la vida y el trabajo de la iglesia.

Pueden destinarse al mantenimiento del lugar donde nos reunimos, al desarrollo de actividades, al apoyo de la obra misionera y a la ayuda de personas que atraviesan situaciones de necesidad.

En el Nuevo Testamento encontramos ejemplos de creyentes que compartían sus recursos para sostener a otros y colaborar con la extensión del evangelio (Hechos 4:32-35; 2 Corintios 8:1-5).

Lo importante no es cuánto damos

En Marcos 12:41-44, Jesús observó a una viuda que depositó dos pequeñas monedas como ofrenda. Aunque su aporte era muy pequeño en comparación con otros, Jesús destacó el valor de lo que había dado.

Este relato nos recuerda que Dios no mide nuestra generosidad simplemente por una cantidad de dinero.

Lo importante es la actitud con la que damos, no cuánto podemos aportar ni cómo nos comparamos con los demás.

Ofrendar no es comprar el favor de Dios

La Biblia no presenta las ofrendas como una forma de comprar bendiciones, obtener la salvación o garantizar prosperidad económica.

El amor y la gracia de Dios no están a la venta.

Damos libremente, como una expresión de gratitud y de amor hacia Dios y hacia los demás.

Para seguir aprendiendo

Si tenés preguntas sobre las ofrendas o querés profundizar en lo que enseña la Biblia acerca de este tema, podés conversar con nosotros.

Son cuestiones que también abordamos en nuestras reuniones y espacios de estudio bíblico, donde tenemos la oportunidad de leer las Escrituras, compartir preguntas y aprender juntos.