Cuando hablamos de comunión en la iglesia, nos referimos a algo más profundo que reunirnos en un mismo lugar o compartir determinadas actividades. La comunión tiene que ver con nuestra relación con Dios y con los vínculos que construimos con quienes comparten nuestra fe.
Es una parte fundamental de la vida cristiana.
Nuestra comunión con Dios
La Biblia nos enseña que, por medio de Jesús, podemos acercarnos a Dios y tener una relación personal con Él.
En 1 Juan 1:3, el apóstol Juan habla de la comunión que los creyentes tienen con el Padre y con su Hijo Jesús.
Esta relación no se limita a participar de reuniones o cumplir determinadas prácticas. Se expresa en nuestra confianza en Dios, en la oración, en la lectura de su Palabra y en el deseo de vivir conforme a su voluntad.
Nuestra comunión con otros creyentes
La fe cristiana también tiene una dimensión compartida.
Hechos 2:42 describe cómo los primeros cristianos perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, la comunión, el partimiento del pan y las oraciones.
Estar en comunión significa reconocernos como parte de una misma familia en Cristo. Compartimos nuestra fe, nos acompañamos en las dificultades y procuramos ayudarnos mutuamente.
No significa que todos pensemos igual en cada asunto o que nunca tengamos diferencias. Significa que buscamos relacionarnos con amor, humildad y paciencia.
Una comunión que se expresa en nuestra manera de vivir
La comunión no es solamente un sentimiento de cercanía. También implica una actitud hacia los demás.
La Biblia nos anima a perdonarnos, buscar la reconciliación, servirnos unos a otros y procurar la unidad (Efesios 4:1-3).
Esto requiere reconocer nuestros errores, aprender a escuchar y estar dispuestos a cuidar nuestras relaciones.
Tener comunión no significa ser perfectos. Significa procurar que nuestra manera de vivir refleje la fe que compartimos.
Unidos en Cristo
Aunque cada persona tiene su propia historia, sus capacidades y sus circunstancias, en Cristo formamos parte de un mismo cuerpo.
Esta imagen que utiliza la Biblia en 1 Corintios 12 nos recuerda que nos necesitamos unos a otros y que cada creyente tiene un lugar y algo para aportar.
Por eso valoramos la comunión: porque nuestra relación con Dios también se expresa en la manera en que amamos, acompañamos y servimos a los demás.